La fuente de la motivación: El secreto de lo que en realidad motiva a las personas.

A menudo escuchamos hablar de lo importante que es la motivación a la hora de perseguir y alcanzar nuestras metas soñadas, pero casi nunca nos detenemos a profundizar en ella para entender su auténtico mecanismo interior y poder sacarle el máximo beneficio.

La Motivación Ganadora.

Lo que en realidad motiva a las personas es la satisfacción interna por lograr el objetivo deseado. Mucho más que las propias recompensas externas que podamos experimentar en forma de dinero, poder, reconocimiento, estatus o prestigio. Si somos conscientes de esto y tratamos de entender lo que acabo de mencionar, la elección de nuestros propósitos será certera y decisiva para posteriores éxitos.

El motor de mayor intensidad que mueve la motivación siempre nacerá de nuestro interior y no del plano concienciar externo a nosotros. A día de hoy existen interesantes estudios que demuestran que las personas que basan y centran su atención en las recompensas externas de lo que pretenden, acaban perdiendo su fuerza motivadora de forma inevitable y progresiva hasta llegar a desaparecer por completo tarde o temprano. Además de no conseguir sus propósitos ni el éxito que desean.

Todos sabemos lo importante y a la vez complicado que resulta mantener la motivación intacta a lo largo del proceso y el esfuerzo que supone lograr nuestras metas. Durante el trayecto pasamos por inevitables instantes de flaqueza y altibajos,  que por otro lado son normales y naturales a nuestra propia esencia humana. Pero existe una manera efectiva de ahorrarnos tiempo, dudas y retrocesos inoportunos. Vamos a verlo.

El secreto de la motivación se encuentra en nuestro interior y no fuera.

Las personas que se basan en su motivación intrínseca, es decir, que pretenden como objetivo fundamental sentirse bien interiormente con lo que se encuentran desarrollando, alcanzan mucho más éxito y consiguen mejores resultados que los que se obsesionan con las “mieles externas del éxito” en forma de reconocimiento, dinero, posesiones materiales, premios, estatus, etc… Los primeros atesoran un fuerte deseo interno de ser dueños de sus vidas y disfrutan de una mayor autoestima y mejores relaciones interpersonales, haciendo de este “cóctel” una herramienta decisiva para el triunfo. De forma paradójica y como consecuencia de su propia motivación interior y de seguir la estela de sus sentimientos más profundos sin atender a su ego superficial y material, acaban apareciendo en sus vidas mucho antes estas “mieles externas” de las que hablamos  y en mayor cantidad que para los que basan todos sus esfuerzos en logros única y exclusivamente materiales.

La razón es sencilla. El ser humano se compone de dos tipos de egos: El EGO o yo superficial y el ego o yo espiritual interior. El primero se encuentra embaucado por las formas de la materia y basa toda su fuerza y energía en resultados materiales y externos, que por otra parte podría parecer algo lógico, ya que nos encontramos experimentando una vida física donde lo tangible juega un papel muy importante para todos los seres humanos, al menos en apariencia. Pero esta experiencia tan apetecible y sobre valorada  que ofrece la vertiente más superficial de nuestra existencia humana, oculta aspectos negativos que nos tienden sus trampas en forma de tentaciones perjudiciales y sentimientos de codicia y avaricia que nos hacen perder el control de nuestras vidas y acaban sacando a relucir nuestro lado más oscuro, apareciendo emociones y sentimientos negativos en forma de envidia, egoísmo, lujuria, odio, rabia, resentimiento y hasta violencia en muchos casos.

La peor cara del ser humano suele aparecer a consecuencia de la errónea motivación externa. Cuando una persona se deja envolver por estos sentimientos, nunca experimenta la auténtica paz interior ni una satisfacción plena, pues siempre desea algo más que poseer y este deseo se vuelve ilimitado. En cambio, las personas que se dejan llevar por la satisfacción interior que les produce aquello que hacen, pretenden o persiguen sin obsesionarse con las recompensas externas, no desfallecen y mantienen la motivación siempre alta porque se encuentran alineados interiormente con sus objetivos. Así que la constancia, la disciplina y el esfuerzo (claves esenciales del éxito) se mantienen en niveles óptimos hasta que por fin llegan a su destino.

La fuerza motriz de todas tus decisiones como ser humano es el amor. El amor por lo que haces, por lo que dices y por quién eres. Y eso incluye todos tus objetivos, retos y metas que tengas en tu vida. Cuando haces aquello que te hace sentir bien y te llena interior y espiritualmente, la motivación siempre permanecerá a tu lado para alimentar sin descanso todas tus ilusiones.

Este es el libro que he escrito  para tu transformación personal desde mi interior más auténtico directo para ti.  Espero que te sirva, te inspire y te motive. Prepárate para alcanzar todas tus metas.  RUTINA DE GANADOR

Si quieres ampliar conocimientos sobre la motivación y sus distintos tipos y cualidades, aquí te dejo un enlace de interés.

¡Feliz vida lector!

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